El síndrome del PLATO vacío: Y mañana, ¿qué comemos?

Empiezo este post con la pregunta que cada noche me formulaba mi madre con la ingenua pretensión de que yo (una niña entonces) la ayudara a encontrar el menú del día siguiente:

Recipes Cookbook2

El caso es que debía funcionarle porque en mi ignorancia culinaria de aquellos años le decía lo primero que se me pasaba por la cabeza y que, por supuesto, me gustaba —lentejas, espinacas, pescado a la plancha, etc.—  y así ella resolvía su enigma.

Con el tiempo me di cuenta que lo que mi madre expresaba a través de esa pregunta era el miedo al «plato vacío», es decir, lo que yo misma experimenté después cada vez que tenía que hacerle frente a una campaña, un anuncio de prensa o una imagen corporativa. En este blog he transcrito recetas propias y ajenas a la hora de salir de esa niebla espesa en la que sucumbimos los que nos dedicamos a la fascinante tarea del «sacar de donde no hay» o, lo que es lo mismo, de crear algo nuevo en el mundo del «ya está todo hecho» pero ¿y si no llevamos el recetario a mano? Puede pasar, lo confieso. Las recetas también se olvidan si llevas tiempo sin cocinarlas, por eso propongo un método, basado en el ya conocido brainstorming, que a mí, al menos, me resulta infalible para salir del atasco:

Se trata de plantearnos, y no mentalmente sino escribiendo en una hoja de papel, tres preguntas básicas:

Preguntas

Según la naturaleza de lo que vayamos a tratar hay dos posibilidades:

  1. Partimos de un punto conocido para llegar a otro.
  2. Partimos de lo desconocido y como tal, no sabemos cuál será el destino.

Veamos un ejemplo práctico de la primera posibilidad, en teoría la más fácil porque ya sabemos qué tenemos y una idea más o menos aproximada de lo queremos conseguir.

Ejemplo 1

Dentro de mis muchas ilustraciones y bocetos sobre bailes tengo un gran arsenal gráfico dedicado al tango que he ido dibujando a lo largo del tiempo incluyéndolo en mis ilustraciones de stock. Pues bien, al final llegó el momento en el que quería aprovechar esas ilustraciones que ya tenía, para conseguir dar un giro a ese tema (tan trillado ya) y abordarlo de forma diferente.

¿Qué tengo? Parejas bailando tango.

¿Qué quiero? El tango visto desde otra perspectiva.

¿Cómo lo consigo? He aquí la pregunta estrella, la que consigue la magia. Puedes hacer varias cosas tras anotar tu pregunta:

  • Escribir todo lo que se te ocurra sobre el tema.
  • Buscar aleatoriamente palabras sueltas en cualquier libro o revista.
  • Hacer una búsqueda por imágenes en Google o Pinterest basada en alguna de esas palabras misteriosas.

En mi caso no tuve que correr mucho ya que en los mismos bocetos tenía garabateadas anotaciones del tipo «mujer falda flecos» «hombre sombrero bigote» «tango primitivo», y fue este último concepto el que me dio la idea; dos hombres bailando entre ellos, como en los comienzos del tango. Sí, vale, lo reconozco, no es originalísima, hay muchos profesionales del tango que bailan entre hombres y muchas representaciones gráficas al respecto, pero ¿y en el microstock? ¿hay algo? ¿y entre mujeres? Ya os lo digo yo, en las agencias principales que busqué había unas pocas fotografías y NADA de ilustraciones y por tanto, CERO vectores.

A día de hoy estas ilustraciones puede que no sean mis Top Ten, pero sí tienen un éxito moderado. Incluso le vendí una directamente a un caballero de Nueva York que quería hacer con ella un poster para regalar a su marido.

Passionate couple dancing Tango
Un tema común, diferentes conceptos.

En la segunda posibilidad la cosa cambia. Partimos de la nada absoluta, del más aterrador de los vacíos, de la deprimente desidia que da el «no sé qué hacer.»

Fuera pánico. Aquí el proceso es mucho más divertido. Propongo reunir unas cuantas cartulinas con forma de tarjetita,  o en su defecto, recortar una hoja en blanco en varios trozos. Acto seguido escribimos en las tarjetas o en los trozos de papel una palabra, podemos elegirlas al azar o incluir alguna temática, así hasta que tengamos entre diez y veinte palabras distribuidas en cada papeleta o tarjeta. Doblamos las papeletas y las metemos en una bolsa o barajamos las tarjetas sin mirar su contenido. Formulamos la primera pregunta, sacamos una palabra al azar y la apuntamos, procedemos igual con las siguientes preguntas. Al final tendremos un concepto compuesto por tres palabras. Incluso reutilizar esas palabras al azar en combinaciones distintas pueden servirnos para otra ocasión.

tarjetas

Veamos un ejemplo de esta segunda opción:

Ejemplo 2

Esta vez incluí palabras que tenían que ver con temáticas que ya estaban entre mis ilustraciones y otras pensadas al azar.

¿Qué tengo? Salió PINUP.

¿Qué quiero? La siguiente fue DEPORTE.

¿Cómo conseguirlo? FLOR.

Gracias a darle un par de vueltas a estos conceptos surgió la idea de hacer una PINUP con guantes de BOXEO y FLORES tatuadas.

The fight against stress. Pretty girl boxer hitting stress with a left hook.

Esta receta, fácil y rápida, no es sólo para quienes seguimos la dieta de la ilustración o el diseño. Vale para todos los públicos, desde músicos en crisis a poetas en horas bajas. Desde maestros de escuela a conspiradores de teorías.

La inspiración puede llegar de cualquier parte y en cualquier forma. Basta con aderezarla con los ingredientes adecuados. Y si después de todo, no es así, siempre podéis preguntar al familiar más cercano: «Y mañana, ¿qué comemos?»

En el próximo post comentaré cómo trabajar con los juegos de palabras para encontrar algo más que una inspiración puntual, esta vez nos pondremos en marcha para reconocer esos nichos de mercado, aún por explorar y que tal vez estén agazapados esperando a que los encontremos.

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DOS AÑOS EN MICROSTOCK: La conquista de la libertad

Hace poco más de un año escribí una entrada en este blog sobre cómo había sido para mí hasta entonces trabajar en microstock. Hoy, un año después de ese artículo y dos años después de haber iniciado esta aventura que me sacó de mi zona de confort y me llevó por caminos inexplorados repletos de monstruosas incertidumbres y luchas diarias contra temores varios, puedo afirmar que la conquista de la libertad sigue en marcha.

Ni qué decir que me arrojé a esa conquista casi sin red y digo “casi” porque en mi camino he contado con la ayuda de foros, blogs, opiniones diversas… amén del apoyo familiar sin el que nunca podría haber emprendido esta misión.

Los comienzos son duros, tanto que tendrás que vértelas con tu tiempo y tus ganas para ir aumentando poco a poco tu porfolio mientras procedes con tu actividad diaria.

Microstock es una excelente idea para conseguir ingresos extra si se compagina con otra actividad profesional y se dispone del tiempo suficiente. Hasta ahí, nada que objetar. El asunto se vuelve mucho más controvertido cuando algunos loquitos de la vida decidimos hacer del micro nuestra profesión. Los comienzos son duros, tanto que tendrás que vértelas con tu tiempo y tus ganas para ir aumentando poco a poco tu porfolio mientras procedes con tu actividad diaria. Las ganancias no tardan en llegar, pero son tan paupérrimas que si no tienes la debida paciencia abandonarás antes de haber cumplido seis meses de travesía. Al año puede que ya recibas alguna cantidad mensual que te alegre la jornada, pero que aún no te dé para vivir. Y quién sabe si después de mucho trabajo y sacrificio llegas a los dos años y, como en mi caso, aguantas con dignidad hasta el día que le dices a un cliente que venía a encargarte un diseño (bueno, bonito y muy, muy baratito): “lo siento, pero ya no me dedico a eso”.

Mi experiencia en estos dos años ha sido positiva, pero no de una progresión milagrosa. No hay milagros si quieres conseguir lo que quieres. Sólo trabajo, paciencia y dedicación.

Para todo aquel diseñador, ilustrador o fotógrafo que quiera comenzar en microstock y además, vivir de ello, tengo que advertir antes de los tres principales obstáculos que va a encontrar en su camino:

  • El Miedo. Inevitable. Se va a presentar sí o sí queriendo borrar de un plumazo cada ilusión, cada iniciativa, cada incursión por breve que sea, en lo desconocido.
  • Los Otros. Creo que es el nombre apropiado para designar a todos aquellos elementos fantasmagóricos que van a aparecer desde el exterior. Generalmente se manifiestan en la forma de opiniones negativas y pueden llegar a través de amigos, conocidos, familia y los que yo considero más peligrosos: microstockers de todos los continentes que por alguna razón, entran y salen de nuestros dispositivos digitales disfrazados de demonios para posarse en nuestro hombro izquierdo y decirnos de las más sugerentes maneras que hemos equivocado la ruta.
  • Uno Mismo. El peor obstáculo de todos. Porque al fin y al cabo, El Miedo es una respuesta natural ante algo que no hemos hecho nunca y Los Otros, siempre se pueden “apagar” o contrarrestar con opiniones contrarias. Pero ¿qué hay de esas voces interiores que nos censuran, nos bloquean y nos hacen fantasear con el fracaso antes siquiera de haberlo intentado?

Trick or treat. Group of children in the forest on Halloween night

Localizados pues los obstáculos principales ya hemos dado un paso para desactivarlos. Ahora sólo tenemos que saber cómo hacerlo.

  • Desactivar El Miedo. Decía Nelson Mandela que “valiente no es el que no siente miedo, sino el que lo conquista”. Para trabajar en microstock esa conquista se hace tan necesaria como la de la propia libertad. El miedo nos va a acompañar siempre y, es más, es imprescindible que lo haga. No sé cuál será la motivación de cada uno de vosotros pero la mía fue, precisamente, el miedo. Miedo a enterrar mi vida profesional en un trabajo por cuenta ajena; miedo a ahogarme bajo facturas que nunca me pagaron y encargos que jamás llegaron a término. Os suena, ¿verdad? ¿A qué tener miedo entonces? Lo único que deberíamos temer es no intentarlo.
  • Desactivar a Los Otros. Esto es mucho más fácil de lo que parece. Con familia, amigos y conocidos que puedan tener opiniones insidosas basta con no decirlo o bien, decirlo a medias. Muchos se atreven a opinar de lo que no saben; nadie opina de lo que no existe. Con los microstockers “negativos” la cosa cambia. Recuerdo haber encontrado en un foro americano de stock el siguiente texto: “Si por cada mensaje que he leído diciendo que el negocio del microstock estaba acabado, me hubieran dado un dólar, ahora sería millonario”. Con el tiempo he aprendido que cada opinión es como el DNI y que cada uno cuenta las cosas según haya salido de guapo en la foto. Por cada opinión negativa, cada consejo desmoralizante incitando a abandonar hay muchas experiencias motivadoras que inspiran a seguir. Como decía una vieja canción de Johny Mercer “Acentúa lo positivo, elimina lo negativo”. (Aquí, para escuchar y disfrutar mientras lees esta entrada).

Emblem of pinup boxing girl, with flowers, tattoos and boxing gloves. Retro style. Tattoo style

  • Desactivarse Uno Mismo. He aquí lo más difícil. No se trata de hacer sesiones extremas de coaching o auto-ayuda que nos eleven a los cielos del buenrollismo y nos saquen una sonrisa beatífica cada día. Se trata de ser positivos, no cabalgar sobre unicornios y enfrentarse a la realidad de la forma más objetiva posible. Para desactivar los bloqueos personales no hay nada más efectivo que hacerse preguntas y contestar sinceramente a cada una de ellas:

¿Quieres hacerte rico subiendo sólo unas pocas fotos o dibujos a la semana? Olvídalo.

¿Quieres ganar un dinero extra con tu hobby? Perfecto.

¿Crees que en un año podrás vivir sólo y exclusivamente del microstock? Como poder, hay quienes han podido. Pero no es lo habitual. Lo normal es alcanzar una mínima estabilidad de ingresos a partir de los dos años aproximadamente; que puedas vivir de ellos o no, es decisión tuya.

¿Estás dispuesto a sacrificar horas dibujando, aprendiendo nuevas técnicas, rellenando hojas y hojas de documentos de propiedad o Property Releases y subiendo a las agencias más punteras por comisiones que, en un principio, no superan la mitad de un dólar? Si la respuesta es “No”, olvídalo.

Girl taking a selfie in the pool

Mi experiencia en estos dos años ha sido positiva, pero no de una progresión milagrosa. No hay milagros si quieres conseguir lo que quieres. Sólo trabajo, paciencia y dedicación.

Si estás empezando y quieres saber más del micro, te remito de nuevo a esta entrada.

Calendario 2018

Me pilla el toro. Eso pasa cada año. Y como cada año, me acuerdo que las fiestas también necesitan recursos para promocionarse. Casi a última hora se me encendió la bombilla y pensé “¿por qué no un calendario?” El resultado son 12 ilustraciones más la portada de uno de mis más preciados temas: el baile.
Ya se encuentra en Creative Market al completo y en Shutterstock con los meses por separado.

Aprovecho, para felicitaros las fiestas y desearos un 2018 lleno de música, danza y alegría.

PresentacionCalendario completo

Powered by Creative Market

 

#Receta 8: “Odio Halloween” o Cómo buscar la inspiración en lo que no te gusta

Halloween Dance Party. Romantic vampire couple dancing at Halloween Night.

Odio Halloween. No me importa reconocerlo. Odio una fiesta importada por el cine y la TV basada en ritos culturales que ni nos van ni nos vienen. Una forma de pensar un tanto obtusa la mía —confieso— porque de ritos culturales importados se han enriquecido sin complejos todas las civilizaciones que en el mundo han sido. Y como Halloween odio muchas cosas que gracias a mi experiencia de diseñadora y creativa publicitaria tuve que abordar de forma más o menos objetiva si quería seguir trabajando en esto.

Podría enumerar una larga lista de odios y disgustos, pero no voy a hacerlo, allá cada cual; pero no pasaré por alto las veces que tuve que dedicarme a aquello que odiaba o me asqueaba o me aburría mortalmente, con el amor del más entregado de sus aficionados, consumidores o espectadores.

¿Qué ganaba con ello? Dos cosas importantes: objetividad y distancia. Lo mismo que servir alcohol no te convierte en alcohólico; hacer un cartel de la música que odias no te lanza a ser DJ de la misma. Y además, de paso, recibes una buena dosis de humildad. Volvamos pues a esta conflictiva receta. Hace tiempo, al elaborar mi programa didáctico de Diseño, decidí incluir en él un trabajo que consistía en la creación un proyecto gráfico sobre temas “difíciles”. Para ello, pedía a mis alumnos un listado de aquellos encargos que por nada del mundo les gustaría hacer. En el listado había desde política, toros, prensa, finanzas, productos industriales… hasta inocentes supermercados y tiendas de todo a 1 euro. Al final, y con el desconocimiento de los participantes que nada sabían del porqué de esa lista, di a cada alumno la realización de un proyecto para cada uno de esos temas. Las protestas fueron unánimes, pero tras unos días de abnegación los resultados, sorprendentes, no dejaron lugar a dudas. ¿La razón? muy clara: hubo que ponerse de manera distante y profesional en la piel del público objetivo y del cliente que hacía el encargo, por tanto se llegó a estimular la creatividad en parcelas hasta entonces enterradas en prejuicios y se dio un giro a la forma de ver las cosas. En pocas palabras, habíamos cambiado nuestra forma de pensar aunque sólo fuera por una causa puntual. Desde que me dedico a la ilustración de microstock ese problema se me ha presentado algunas veces, menos eso sí que cuando trabajaba para encargos externos, puesto que ahora soy mi propio cliente y mi propia jefa, pero en este negocio no hay que olvidar las fiestas internacionales y que cada porfolio es un escaparate al que se asoman clientes de todo el mundo.

Black cat on a Halloween pumpkin. Vector Illustration. Isolated

Navidad; Halloween; nuestro aún lejano (y espero que por mucho tiempo, no caigamos en el disparate) Thanksgiving; el Año Nuevo Chino, Janucá, etc. amén de las muchas formas en que, además de Papá Noel, reciben regalos los niños de los cinco continentes. A mí, personalmente, no me cuesta demasiado abordar áridas tareas, pero no puedo evitar que algunas se me atraganten. Halloween, por poner un ejemplo es una de ellas. No tanto la fiesta en sí, pero sí el derroche de elementos kitsch en los que se sustenta. La primera vez que superé el dilema y me puse a dibujar calabacitas vi que la cosa no estaba tan mal, que podía ser divertido y que incluso podía llevar a mi terreno el asunto sin perturbarme demasiado.

Siempre se nos dice que el trabajo ideal tiene que estar dividido a partes iguales en aquello que nos apasione, pero si convertimos lo que nosotros consideramos poco apetecible en algo audaz, diferente y de buen gusto, nuestra pasión nos guiará hacia más allá de la zona de confort y, por tanto, a lo que desconocemos de nosotros mismos.

Puede que ya sea demasiado tarde para promocionar internacionalmente la visita a los cementerios y las gachas dulces o los huesos de santo; pero si no puedes con tu enemigo, invítalo a tomar algo y hazte su amigo.

My Recipes-01

Ganar dinero mientras tomas un café

Artistas de todo el mundo han confiado en el microstock como parte de su modo de ganarse la vida o, lo que es lo mismo, ganar dinero mientras se toman un café.

Tomar café
Ilustration by La Inspiración

Si eres un ilustrador profesional con una cartera de clientes consolidada y trabajo suficiente asegurado para los próximos años o si, por el contrario, trabajas por cuenta ajena bajo la tranquilidad de una nómina y un contrato más o menos fijo para una empresa que, por el momento, abastece todas tus necesidades vitales con una jornada de ocho tranquilas horas, puede que no te interese esta entrada. Pero si como yo, eres un ilustrador freelance que te sostienes diariamente a base de amor al trabajo y al arte, sin saber muy bien cómo te va a ir mañana o cómo vas a pasar los próximos seis meses y que día a día peleas por cobrar aquel trabajo que hiciste hace años; aquellos dibujos que hiciste para un amigo de un amigo; aquellos diseños realizados con amor de los que jamás recibiste un euro… entonces sí que te interesa.

No voy a extenderme mucho más, en realidad no pretendo convencer, sino, como el nombre de mi alter ego indica, inspirar. Que nadie se llame a engaño, el microstock no es fácil. Puede que los ilustradores —sobre todo si trabajamos con la ilustración vectorial— tengamos el campo más abierto, pero aún así, no es fácil. La mayoría abandona antes de llegar a los seis meses de vida en una agencia. ¿Las razones? Bien, supongo que obtener una cantidad mínima de ganancias por cada ilustración y tener que esperar un tiempo considerable hasta ganar un sueldo tangible puede llegar a desmoralizar al más motivado de los humanos, pero no se trata de eso. Basta con cambiar el enfoque: tus ilustraciones son tu inversión y cada vez que alguien se descarga una de ellas tú recibes una recompensa. Jamás perderás tu ilustración y, si gusta, sacarás un rédito infinito por ella. ¿Lo ves de otra manera? Si quieres información extra acerca de mi experiencia en microstock puedes visitar esta entrada mucho más extensa donde escribo abiertamente de ello. Ahora sólo quiero mostrar hasta qué punto artistas de todo el mundo han confiado en el microstock como parte de su modo de ganarse la vida o, lo que es lo mismo, ganar dinero mientras se toman un café.

El blog de Shutterstock es una mina de oro para quienes trabajamos en esto. Día a día nos ofrece valiosísimos artículos acerca de técnicas, consejos, etc. pero, hay veces, en las que se explaya ofreciéndonos inspiración de cinco estrellas. Este es el caso: una colección de ilustradores de alto nivel que ofrecen su trabajo para la agencia y que sin duda, serán los mejores abanderados para motivarnos sobre este modelo de negocio.

Si quieres ser como ellos y dejar que tus trabajos lleguen a todos los rincones del mundo, pincha en el banner y, recuerda: la libertad es la más difícil y, a la vez, la más satisfactoria de las conquistas. 



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Reciclando tu trabajo

Un interesante post sobre reciclar tus propias ilustraciones para darles un uso creativo y productivo en microstock, está escrito por una ilustradora cuyo blog nos ha servido a muchos como guía e inspiración. Aconsejo seguirla y leerla.

Stock Mission

3Microstock tiene una ventaja que no tienen otros trabajos, sobretodo aquellos que están destinados al cliente. La posibilidad de reutilizar tu trabajo para otros proyectos anteriores.

Como diseñador gráfico, cuando realizas un logotipo para una compañía, se da por hecho que ese logotipo es exclusivo para esa empresa. No sería correcto re-venderle ese mismo logo a la competencia. Por eso les cobras más dinero, por que ese bonito diseño que has hecho es solo para ellos. Pero microstock se basa en vender un mismo dibujo (muy barato) a todo el que lo quiera. Esto puede crear situaciones incómodas para el cliente. Puedes llegar a ver dos restaurantes con un mismo logotipo. Por supuesto, eso es culpa del cliente, que se negó a pagar el precio de un diseño exclusivo.

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Pero para el diseñador de Microstock es una enorme ventaja.

Todos los trabajos que he hecho para clientes están en…

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