DOS AÑOS EN MICROSTOCK: La conquista de la libertad

Hace poco más de un año escribí una entrada en este blog sobre cómo había sido para mí hasta entonces trabajar en microstock. Hoy, un año después de ese artículo y dos años después de haber iniciado esta aventura que me sacó de mi zona de confort y me llevó por caminos inexplorados repletos de monstruosas incertidumbres y luchas diarias contra temores varios, puedo afirmar que la conquista de la libertad sigue en marcha.

Ni qué decir que me arrojé a esa conquista casi sin red y digo “casi” porque en mi camino he contado con la ayuda de foros, blogs, opiniones diversas… amén del apoyo familiar sin el que nunca podría haber emprendido esta misión.

Los comienzos son duros, tanto que tendrás que vértelas con tu tiempo y tus ganas para ir aumentando poco a poco tu porfolio mientras procedes con tu actividad diaria.

Microstock es una excelente idea para conseguir ingresos extra si se compagina con otra actividad profesional y se dispone del tiempo suficiente. Hasta ahí, nada que objetar. El asunto se vuelve mucho más controvertido cuando algunos loquitos de la vida decidimos hacer del micro nuestra profesión. Los comienzos son duros, tanto que tendrás que vértelas con tu tiempo y tus ganas para ir aumentando poco a poco tu porfolio mientras procedes con tu actividad diaria. Las ganancias no tardan en llegar, pero son tan paupérrimas que si no tienes la debida paciencia abandonarás antes de haber cumplido seis meses de travesía. Al año puede que ya recibas alguna cantidad mensual que te alegre la jornada, pero que aún no te dé para vivir. Y quién sabe si después de mucho trabajo y sacrificio llegas a los dos años y, como en mi caso, aguantas con dignidad hasta el día que le dices a un cliente que venía a encargarte un diseño (bueno, bonito y muy, muy baratito): “lo siento, pero ya no me dedico a eso”.

Mi experiencia en estos dos años ha sido positiva, pero no de una progresión milagrosa. No hay milagros si quieres conseguir lo que quieres. Sólo trabajo, paciencia y dedicación.

Para todo aquel diseñador, ilustrador o fotógrafo que quiera comenzar en microstock y además, vivir de ello, tengo que advertir antes de los tres principales obstáculos que va a encontrar en su camino:

  • El Miedo. Inevitable. Se va a presentar sí o sí queriendo borrar de un plumazo cada ilusión, cada iniciativa, cada incursión por breve que sea, en lo desconocido.
  • Los Otros. Creo que es el nombre apropiado para designar a todos aquellos elementos fantasmagóricos que van a aparecer desde el exterior. Generalmente se manifiestan en la forma de opiniones negativas y pueden llegar a través de amigos, conocidos, familia y los que yo considero más peligrosos: microstockers de todos los continentes que por alguna razón, entran y salen de nuestros dispositivos digitales disfrazados de demonios para posarse en nuestro hombro izquierdo y decirnos de las más sugerentes maneras que hemos equivocado la ruta.
  • Uno Mismo. El peor obstáculo de todos. Porque al fin y al cabo, El Miedo es una respuesta natural ante algo que no hemos hecho nunca y Los Otros, siempre se pueden “apagar” o contrarrestar con opiniones contrarias. Pero ¿qué hay de esas voces interiores que nos censuran, nos bloquean y nos hacen fantasear con el fracaso antes siquiera de haberlo intentado?

Trick or treat. Group of children in the forest on Halloween night

Localizados pues los obstáculos principales ya hemos dado un paso para desactivarlos. Ahora sólo tenemos que saber cómo hacerlo.

  • Desactivar El Miedo. Decía Nelson Mandela que “valiente no es el que no siente miedo, sino el que lo conquista”. Para trabajar en microstock esa conquista se hace tan necesaria como la de la propia libertad. El miedo nos va a acompañar siempre y, es más, es imprescindible que lo haga. No sé cuál será la motivación de cada uno de vosotros pero la mía fue, precisamente, el miedo. Miedo a enterrar mi vida profesional en un trabajo por cuenta ajena; miedo a ahogarme bajo facturas que nunca me pagaron y encargos que jamás llegaron a término. Os suena, ¿verdad? ¿A qué tener miedo entonces? Lo único que deberíamos temer es no intentarlo.
  • Desactivar a Los Otros. Esto es mucho más fácil de lo que parece. Con familia, amigos y conocidos que puedan tener opiniones insidosas basta con no decirlo o bien, decirlo a medias. Muchos se atreven a opinar de lo que no saben; nadie opina de lo que no existe. Con los microstockers “negativos” la cosa cambia. Recuerdo haber encontrado en un foro americano de stock el siguiente texto: “Si por cada mensaje que he leído diciendo que el negocio del microstock estaba acabado, me hubieran dado un dólar, ahora sería millonario”. Con el tiempo he aprendido que cada opinión es como el DNI y que cada uno cuenta las cosas según haya salido de guapo en la foto. Por cada opinión negativa, cada consejo desmoralizante incitando a abandonar hay muchas experiencias motivadoras que inspiran a seguir. Como decía una vieja canción de Johny Mercer “Acentúa lo positivo, elimina lo negativo”. (Aquí, para escuchar y disfrutar mientras lees esta entrada).

Emblem of pinup boxing girl, with flowers, tattoos and boxing gloves. Retro style. Tattoo style

  • Desactivarse Uno Mismo. He aquí lo más difícil. No se trata de hacer sesiones extremas de coaching o auto-ayuda que nos eleven a los cielos del buenrollismo y nos saquen una sonrisa beatífica cada día. Se trata de ser positivos, no cabalgar sobre unicornios y enfrentarse a la realidad de la forma más objetiva posible. Para desactivar los bloqueos personales no hay nada más efectivo que hacerse preguntas y contestar sinceramente a cada una de ellas:

¿Quieres hacerte rico subiendo sólo unas pocas fotos o dibujos a la semana? Olvídalo.

¿Quieres ganar un dinero extra con tu hobby? Perfecto.

¿Crees que en un año podrás vivir sólo y exclusivamente del microstock? Como poder, hay quienes han podido. Pero no es lo habitual. Lo normal es alcanzar una mínima estabilidad de ingresos a partir de los dos años aproximadamente; que puedas vivir de ellos o no, es decisión tuya.

¿Estás dispuesto a sacrificar horas dibujando, aprendiendo nuevas técnicas, rellenando hojas y hojas de documentos de propiedad o Property Releases y subiendo a las agencias más punteras por comisiones que, en un principio, no superan la mitad de un dólar? Si la respuesta es “No”, olvídalo.

Girl taking a selfie in the pool

Mi experiencia en estos dos años ha sido positiva, pero no de una progresión milagrosa. No hay milagros si quieres conseguir lo que quieres. Sólo trabajo, paciencia y dedicación.

Si estás empezando y quieres saber más del micro, te remito de nuevo a esta entrada.

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