Más de mil ilustraciones

1000ilustraciones
Nada es imposible.

Parecía imposible de conseguir cuando el año pasado llegué al apasionante e intrincado mundo del microstock. Pero ya es una realidad. Después de meses dibujando a destajo e intentando subir ilustraciones a las agencias, colándolas a ratos perdidos entre otros encargos que hasta hoy fueron mi principal actividad, por fin puedo allanar parte de ese difícil camino alcanzando la simbólica cifra de 1000 ilustraciones (en Shutterstock, porque en las demás agencias me falta un poco todavía).

¿Por qué es importante esta cifra? Muy sencillo, porque a partir de aquí el terreno no es que se haga más fácil o más liviano, pero sí se acelera el compás de trabajo. Las 100 primeras ilustraciones fueron complicadas, al menos para mí, que soy más de hacer dibujos elaborados y aún no dominaba del todo el arte de la serialización; pero las siguientes fueron más fáciles. La experiencia es un grado y con el tiempo he aprendido cuáles son los tres pilares básicos de la ilustración de microstock:

  1. Inspiración. Mantenerse alerta y con inquietudes acerca de lo que se está haciendo ahora; de los temas, los estilos, lo que vende y lo que no y luego ya, amalgamar toda esa sopa de información y hacerla propia, adaptarla a lo que nos gusta y transformarla hasta que nos sintamos cómodos. Vale como inspiración desde la fotografía hasta la pintura, desde un viaje hasta una melodía. Todo es susceptible de transformarse en una buena ilustración de microstock.
  2. Calidad. Aquí establecería una pauta importante: la cantidad es necesaria; pero la calidad es imprescindible. De nada sirve que tengas más de 20.000 ilustraciones si éstas carecen de una sensibilidad mínima. El amor por tu trabajo generará un reflejo que será reconocido, apreciado y valorado por los compradores de tus ilustraciones. No lo olvides, pero tampoco dejes de lado la cantidad. A más dibujos, más ventas; sólo hay que encontrar un equilibrio y aquí es donde entra el tercer pilar del microstock:
  3. Serialización. Es decir, hacer que tu mimada ilustración sea versátil, flexible y elegantemente caprichosa. No se trata de variar el color de un fondo o un elemento y repetirlo sin pausa más de cien veces; es más, te arriesgas a que la agencia lo eche para atrás por spam; pero sí es posible convertir una imagen en otra y conseguir una atractiva serie de ilustraciones que tengan tanto poder juntas como separadas.

Por último habría que añadir un factor importante a la hora de trabajar como ilustrador de microstock y es la planificación de objetivos. No se trata de morir en el intento de hacer 500 ilustraciones mensuales y ofrecer un trabajo mediocre con tal de llegar a la meta; plántate en una cifra realista, yo me puse el objetivo de hacer 20 ó 25 ilustraciones a la semana y aunque no siempre puedo alcanzarla, no me mortifico si alguna vez no llego, pero procuro que esté lo más cerca posible. Eso da confianza y anima a seguir. Recuerda que trabajar como ilustrador de microstock compensa a medio o largo plazo (y a veces, a muy largo plazo) pero el resultado merece la pena: conquistar la libertad en tu trabajo.  

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Inspiración en carteles turísticos de los años 50 con el Caribe y su música como protagonistas.
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Recreación simplificada de las ilustraciones anteriores. Mismo tema, diferente interpretación.

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#RECETA 07: ¡A BAILAR!

Pues sí, a bailar, a leer, a escuchar música, a hacer deporte, a cantar, a tocar, a escribir… A hacer todo aquello que pueda servirnos de inspiración y para lo que nosotros, diseñadores e ilustradores no tenemos por qué estar necesariamente dotados.

No he hecho ningún estudio sobre cómo me han influido el tipo de música o el género de cine en los temas de mis ilustraciones, pero está claro que han sido ingredientes indispensables a la hora de activar la creatividad.

Recuerdo a un antiguo colega de profesión que se dedicaba en sus ratos libres a hacer carteles minimalistas de ópera. Una ex profesora de dibujo ponía diferentes melodías para inspirar a sus alumnos y ver qué resultados obtenían en sus trabajos.

En esta entrada os propongo un experimento: ¿Qué tal diseñar un cartel o hacer una ilustración en base a vuestra música favorita? Seguro que tenéis resultados asombrosos.

Durante mucho tiempo el tango ha sido para mí una gran fuente de inspiración; con los años aprendí a bailarlo, pero con mucha menor fortuna que a dibujarlo. El hecho es que soy mucho más hábil con los lápices que con los pies y sin embargo, aprender sus pasos, su musicalidad, me dio la soltura suficiente para expresarlo de forma plástica.

Montaje Tango
Un apunte sobre tango y las ilustraciones posteriores que ahora se venden en las principales agencias de microstock.

Esto es válido para cualquier baile ¿os gusta el swing? ¿el rock? ¿el flamenco? Ni siquiera hace falta que vayáis a una academia, afilad el lápiz, sacad el cuaderno de apuntes y poneos delante de algo tan asequible como los vídeos de YouTube. Tomad apuntes del natural en movimiento, como si estuvieráis ahí, interprentando una y otra vez lo que los bailarines hacen. Os aseguro que con la práctica vuestros movimientos sobre el papel saldrán solos, de forma espontánea.

Montaje Belly Dance

Me gusta ilustrar sobre baile porque me pone de buen humor, me reactiva; y además, ahora, puedo sacar partido de mis ilustraciones a través del microstock. No hay nada más sorprendentemente satisfactorio que poner música y dibujar lo que escuchas. Es como bailar sobre una hoja de papel. 

Receta A Bailar

Receta “Bailar sobre una hoja de papel”

Ingredientes:

  • Música al gusto
  • Vídeos y tutoriales de danza, películas musicales, academias y gente bailando por la calle, etc.

Elaboración:

  • Escucha la música y haz apuntes rápidos en movimiento. No te pares en los detalles.
  • Observa a los bailarines e intenta después hacer bocetos de memoria.
  • Si es necesario, congela las imágenes y aprecia las poses, los gestos. Hazlos tuyos. Míralos como si fueras a bailar, no como si fueras a dibujar.
  • Te garantizo que cuando domines un poco la receta, nunca te cansarás de hacerla. Es altamente adictiva y una forma excepcional de levantar el ánimo. Comprobado.

RECETA #6: Cambiar de técnica. Escribir antes de dibujar.

Receta cocinera 6
Ilustración de @LaInspiratriz

Hace muchos años conseguí acabar una de esas colecciones por entregas, la primera, la única y probablemente la última que haré en toda mi vida y aunque estaba exclusivamente dedicada a la literatura, extraje algunas conclusiones que, sin tener nada que ver con mi profesión, me sirvieron en la elaboración de mi propio mapa de rutas alternativas para despertar la creatividad. Entre los trucos que algunos escritores utilizaban para atreverse con la hoja en blanco estaba uno de los, en apariencia, más sencillos y también más eficaces:

“Si escribes poesía, lee prosa; si escribes en prosa, lee poesía”. 

Así es, una cosa se sirve de otra, se descontaminan ambas de prejuicios y encorsetamientos literarios. En resumen: se enriquecen mutuamente. 

¿Por qué no hacer lo mismo —pensé entonces— con nuestro trabajo como diseñadores gráficos, como ilustradores? En realidad no había descubierto nada porque alguien ya lo había hecho antes y con bastante éxito.

No recuerdo su nombre, pero sí sé que se trataba de uno de los más grandes directores creativos de la mítica Avenida Madison en la década de los 40s-50s. Un Donald Draper al uso que obligaba a los dibujantes y diseñadores gráficos de su agencia a empezar cada mañana escribiendo en un cuaderno cómo abordarían gráficamente sus proyectos. No es sólo anotar ideas, se trata de describir con palabras cómo queremos que sea nuestro trabajo ya finalizado. 

La buena noticia es que vale para casi cualquier cosa. La mala es que no resulta tan fácil para todo el mundo ponerse a escribir. La segunda buena noticia es que podemos hacer un esquema a base de preguntas e ir contestándolas una a una de la forma más escueta posible para ayudarnos a resumir lo que queremos y a partir de ahí construir un relato más o menos detallado de nuestro proyecto.

Las preguntas pueden empezar con un enfoque básico:

  • ¿Qué quiero hacer?
  • ¿Cómo lo voy a hacer?
  • ¿Por qué quiero hacerlo?
  • ¿Para quién lo voy a hacer?

Si nos cuesta mucho manchar la hoja en blanco con palabras, estas preguntas pueden convertirse en el cabo de ese hilo que desenmarañe nuestras ideas.

Para más información sobre técnicas creativas dirigidas a escritores pero que pueden servirnos a los diseñadores e ilustradores podéis echar un vistazo a “Los secretos de la creatividad: Técnicas para potenciar la imaginación, evitar los bloqueos y plasmar ideas. Guía del escritor” y con un enfoque más generalizado “Creatividad: 62 ejercicios para desarrollar la mente” de nuestro ya conocido Edward De Bono.

Hace unos años, cuando trabajaba como directora de arte para una agencia de publicidad, probé este método varias veces encontrándome con que el proceso creativo de cada proyecto se convertía en algo mucho más llevadero, como si realmente un cuaderno de viaje me orientara sobre las direcciones a tomar.

Leonardo Da Vinci lo hacía desde los tiempos en que era un chavalillo aventajado en el taller de Verrocchio. Si a él le funcionó, ¿por qué no a nosotros?

Resumiendo, he aquí la receta y su planteamiento:

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Ilustración de @LaInspiratriz

Receta #5: Las cosas que nunca existieron

Hay un mundo a la vuelta de la esquina de tu mente, donde la realidad es un intruso y los sueños de hacen realidad… Puedes escaparte a él a voluntad. No necesitas contraseña secreta, varita mágica ni lámpara de Aladino; sólo hace falta imaginación y curiosidad por las cosas que nunca existieron.

Así, de esta forma tan poética, se presenta la Enciclopedia de las cosas que nunca existieronun libro que descubrí por casualidad cuando era muy joven y que ahora es una de las joyas de mi modesta biblioteca. Tanto insistí en los años sucesivos para que me lo regalaran que al final me cayó en Reyes. Debo de reconocer que a día de hoy tiene las sobrecubiertas agrietadas y su brillante encuadernación a punto de soltar los hilos, pero eso es bueno para un libro. Eso es que se ha querido mucho.

Adentrarse en las cosas que nunca existieron es aceptar la existencia de nuestros arquetipos más profundos como forma de vida e inspiración: las cosas del cosmos, del cielo y el subsuelo, del inframundo o de la magia y la invención, descritos en texto e imagen de una manera impecable.

Lo podéis encontrar en el siguiente enlace. (Los habrá mucho más baratos de segunda mano, es sólo cuestión de buscar)

Enciclopedia de las cosas que nunca existieron (Cuentos, Mitos Y Libros-Regalo)

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Investigando sobre esto me encontré con este otro libro: The Creative Tarot: A Modern Guide to an Inspired Life by Jessa Crispin (2016-02-16) una recopilación de consejos para abrirse a la creatividad a través de las cartas del Tarot.  22 Arcanos Mayores y 56 menores que representan una realidad arquetípica muy próxima a la fantasía pero no por eso lejana de la razón. De momento, no lo he encontrado en español. Está recomendado por el blog de Shutterstock, así que algo de caso habría que hacerle.

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Interesante reseña de este libro (en inglés) aquí

Con todo esto vengo a compartir un secreto importantísimo para abandonarse a la creatividad y es atreverse a no juzgar todo aquello que nos parezca extraño, raro o simplemente increíble. No hace falta hacerse de una religión o convertirse en un iluminado para descubrir nuevos mundos. Se puede hacer desde la más confortable racionalidad, desde el cartesianismo más esforzado. Basta con mirar más allá de lo que siempre hemos considerado “lo correcto”.

No hay nada más nutritivo para alimentar nuestra creatividad que abrirse a historias inventadas dentro de mundos imposibles donde la realidad se desvanece y lo que creemos lógico o de sentido común nos muestra otras realidades mucho más ricas e interesantes.

RECETA #3: 6 SOMBREROS PARA PENSAR

Esta receta fue creada por Edward de Bono, psicólogo y escritor nacido en Malta en 1933, con la finalidad de estimular el “pensamiento lateral”, término acuñado por él mismo, que se basa en “pensar explícita e intencionalmente” o dicho de otra manera: pensar según una metodología elaborada para tomar decisiones en grupo.

Según De Bono, “el proceso de toma de decisiones es una actividad cerebral muy compleja en la que se mezclan emociones, sentimientos, y la ponderación de alternativas, ventajas e inconvenientes. El método de los seis sombreros intenta simular lo que ocurre en la mente humana adoptando el símil de un sombrero, ese objeto que una persona puede ponerse o quitarse a voluntad”

¿Qué ingredientes necesitamos?

Imaginar 6 sombreros: Blanco, Azul, Negro, Rojo, Amarillo y Verde.

¿Cuáles son sus propiedades?

Sombrero blanco: pensamiento objetivo y neutral. Expone los hechos tal y como son.

Sombrero rojo: expresa los sentimientos, las emociones sin necesidad de justificación, “esto me gusta muchísimo” o “es una malísima idea”.

Sombrero negro: la crítica negativa vista desde un modo constructivo. Es decir, ver el lado negativo del asunto o cuáles serían sus inconvenientes.

Sombrero amarillo: el contrario al negro, ver siempre el lado bueno de la situación, sus ventajas. La reacción positiva.

Sombrero verde: está relacionado con el pensamiento lateral o divergente, y su misión es dar con soluciones creativas, distintas, por muy locas o estrafalarias que parezcan.

Sombrero azul: controla y modera al resto de sombreros, dando paso a su participación.

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¿Cómo se hace?

Aunque a simple vista parece una receta complicada, en realidad es muy fácil. Tan sólo se necesita la apertura mental adecuada. Decidir al principio quiénes van a llevar uno u otro sombrero y, salvo el azul (moderador) que podría decirse que es el que organiza la sesión, los demás pueden “llevar” el mismo sombrero durante toda la sesión, o bien cambiar cuando sea necesario. Por ejemplo: “poniéndome el sombrero rojo digo que esta decisión es la peor que he oído en mi vida y que prefiero la solución dada por el sombrero verde” o “poniéndome el sombrero negro digo que sus inconvenientes son…” etc.

El libro podéis encontrarlo aquí.

Este vídeo que he encontrado en youtube lo explica fácil y rápidamente. Pero si no lo podéis abrir, copio directamente el link: https://youtu.be/wIGeQou2Ghk

Y en la imagen una selección de sombreros de todos los colores y formas llevados por la Reina de Inglaterra a través de su reinado. Por si os sirve de inspiración a la hora de poneros un sombrero.

sombreros reina de inglaterra
Fuente: Pinterest & Huffington Post

RECETA #2: EL CAMBIO DE ROL CON BRAINSTORMING (para varios comensales)

Sintonizar un grupo de personas a la mesa y lograr un resultado que satisfaga a todos, no siempre es fácil. Cuando se plantea una solución creativa a cualquier propuesta en un grupo lo habitual es que ese grupo entre en un conflicto creativo, primero con sus propias conclusiones, después, con las de los demás.

Desbloquear la creatividad entre varios es donde nuestra receta del Cambio de Rol es más nutritiva. Sobre todo porque cada uno se despoja de su correspondiente ego, adopta el rol de otro y conjura así el horizonte de acontecimiento de egos (más o menos insoportables) que se genera alrededor del agujero negro donde, inevitablemente, se pierden las buenas ideas.

El origen de la receta del Cambio de Rol para varios comensales es tan antiguo e incierto como el de su receta homónima individual; sin embargo, fue en los despachos de las grandes ciudades americanas tras el final de la Segunda Guerra Mundial donde cobró forma y se dieron las pautas para fijar sus ingredientes y su elaboración. Con el tiempo, la receta original derivó en otras más específicas que veremos más adelante, pero de momento, imaginemos sus inicios en un despacho o sala de juntas en un gran edificio de oficinas de Madison Avenue, New York, entre los años 40 y 50, donde —dadas las dificultades para llegar a un acuerdo— un director creativo sugiere a cada miembro de su equipo que planteen sus ideas adoptando el rol de un súper héroe (da la casualidad de que todos eran aficionados al cómic, un gusto muy extendido entre la población americana media de entonces).

El director creativo les dio a elegir entre súper héroes como Superman —de poderes inagotables, pero con una fragilidad crónica hacia cierto mineral extraterrestre y la necesidad de ocultarse siempre bajo el aspecto de un tímido reportero—; Spiderman —un chico corriente que tiene que lidiar con nuevos super poderes adquiridos de imprevisibles consecuencias—; Batman —taciturno millonario de trágico pasado y vida solitaria—; etc.

El juego, no sólo mejoró los resultados a la hora de llegar a conclusiones, sino que abrió a los participantes la posibilidad de jugar con nuevos roles. Así, podían ser válidos desde los personajes de las obras de Shakespeare a los protagonistas de las películas de moda en Hollywood. Las fuentes son inagotables.

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¿El método para cocinar esta receta? Al igual que para un solo comensal, en este caso elegimos no un rol, sino varios que pueden ser de una sola temática (preferiblemente conocida por todos los participantes). Por ejemplo ¿qué tal sería adoptar el rol de Tyrion Lannister y compartir ideas con Walter White o Donald Draper? ¿Cómo resolverían ellos un problema y a qué soluciones llegarían?

Pasemos pues a describir la receta:

Receta del Cambio de Rol aderezada con salsa de Brainstorming

Ingredientes (para varios comensales: mínimo 2; máximo 6)

  • Se adopta un tema común que conozcan todos: Películas, novelas, series de TV, personajes históricos, etc. Aunque si queremos ser más específicos nos podemos limitar a una sola serie, a una sola película, obra de teatro, etc. lo que sí es muy importante es que todos sepan de qué hablamos.

Elaboración

Cada participante elige un rol que comunica a los demás para que no haya repeticiones ni conflictos. Después de una primera puesta en común con los roles elegidos, y si los comensales están de acuerdo, se puede proceder al intercambio. Una actividad sana y muy efectiva en la que se pueden observar los diferentes giros en los planteamientos que sugieren los diferentes roles.

Una vez adoptado el rol se procede a la elaboración de la receta según la manera individual, apuntando las ideas que vayan surgiendo sobre las preguntas de, por ejemplo: ¿Qué haría Julio César ante esta situación? o ¿cómo la resolverían cada uno de los diferentes protagonistas de Friends?

Después, y tras hornear las propias ideas en una reflexión individual, se presentan a los demás en un brainstorming o tormenta de ideas, receta sencilla y eficaz que enriquece las conclusiones y despeja el mal sabor de las dudas, las censuras y los miramientos ante la exposición.

Aunque la receta no lo exige, es recomendable la presencia de un “máster” o moderador. Es decir, alguien neutral que anote las ideas que vayan surgiendo, las ordene y las exponga finalmente para desembocar en las mejores conclusiones. La presencia del “máster” asegura que la calidad del guiso sea óptima, evitando que se queme en conflictos o, casi peor aún, que se quede frío.

Para el Brainstorming (o tormenta de ideas)

Son necesarias varias personas interesadas en resolver o encontrar una solución creativa a un asunto dado. (Campaña publicitaria, guión televisivo, creación de un nuevo producto, etc.)

Cada persona lanza ideas según se le vayan ocurriendo, independientemente cómo sean. Sin miedos, ni complejos. Sin juzgar que las ideas parezcan alocadas, pobres, sin gracia, etc. Todas las ideas se baten enérgicamente en la reunión.

Es interesante la presencia de un moderador que anote o grabe las ideas, aunque lo más eficaz es apuntarlas, sin orden, en un tablero a la vista de todos.

Una vez terminado el brainstorming se pasan por un tamiz y se seleccionan las ideas que se consideren mejores o más apropiadas y sobre esas se trabaja hasta llegar a una buena idea final.

El brainstorming no sólo sirve como aderezo de estas y otras recetas, sino que puede servir por sí solo, resultando igual de sabroso.

Acompañar con música enriquece los resultados.

Esta receta compartida entre varios comensales no sólo estrecha lazos y talentos, también ayuda a descubrir el lado creativo del más inapetente. Basta con elegir el rol que sea capaz de despertar la mejor versión de cada uno.

Receta Cambio de Rol2-03

En la próxima receta nos pondremos un sombrero. Avisados estáis.