RECETA #6: Cambiar de técnica. Escribir antes de dibujar.

Receta cocinera 6
Ilustración de @LaInspiratriz

Hace muchos años conseguí acabar una de esas colecciones por entregas, la primera, la única y probablemente la última que haré en toda mi vida y aunque estaba exclusivamente dedicada a la literatura, extraje algunas conclusiones que, sin tener nada que ver con mi profesión, me sirvieron en la elaboración de mi propio mapa de rutas alternativas para despertar la creatividad. Entre los trucos que algunos escritores utilizaban para atreverse con la hoja en blanco estaba uno de los, en apariencia, más sencillos y también más eficaces:

“Si escribes poesía, lee prosa; si escribes en prosa, lee poesía”. 

Así es, una cosa se sirve de otra, se descontaminan ambas de prejuicios y encorsetamientos literarios. En resumen: se enriquecen mutuamente. 

¿Por qué no hacer lo mismo —pensé entonces— con nuestro trabajo como diseñadores gráficos, como ilustradores? En realidad no había descubierto nada porque alguien ya lo había hecho antes y con bastante éxito.

No recuerdo su nombre, pero sí sé que se trataba de uno de los más grandes directores creativos de la mítica Avenida Madison en la década de los 40s-50s. Un Donald Draper al uso que obligaba a los dibujantes y diseñadores gráficos de su agencia a empezar cada mañana escribiendo en un cuaderno cómo abordarían gráficamente sus proyectos. No es sólo anotar ideas, se trata de describir con palabras cómo queremos que sea nuestro trabajo ya finalizado. 

La buena noticia es que vale para casi cualquier cosa. La mala es que no resulta tan fácil para todo el mundo ponerse a escribir. La segunda buena noticia es que podemos hacer un esquema a base de preguntas e ir contestándolas una a una de la forma más escueta posible para ayudarnos a resumir lo que queremos y a partir de ahí construir un relato más o menos detallado de nuestro proyecto.

Las preguntas pueden empezar con un enfoque básico:

  • ¿Qué quiero hacer?
  • ¿Cómo lo voy a hacer?
  • ¿Por qué quiero hacerlo?
  • ¿Para quién lo voy a hacer?

Si nos cuesta mucho manchar la hoja en blanco con palabras, estas preguntas pueden convertirse en el cabo de ese hilo que desenmarañe nuestras ideas.

Para más información sobre técnicas creativas dirigidas a escritores pero que pueden servirnos a los diseñadores e ilustradores podéis echar un vistazo a “Los secretos de la creatividad: Técnicas para potenciar la imaginación, evitar los bloqueos y plasmar ideas. Guía del escritor” y con un enfoque más generalizado “Creatividad: 62 ejercicios para desarrollar la mente” de nuestro ya conocido Edward De Bono.

Hace unos años, cuando trabajaba como directora de arte para una agencia de publicidad, probé este método varias veces encontrándome con que el proceso creativo de cada proyecto se convertía en algo mucho más llevadero, como si realmente un cuaderno de viaje me orientara sobre las direcciones a tomar.

Leonardo Da Vinci lo hacía desde los tiempos en que era un chavalillo aventajado en el taller de Verrocchio. Si a él le funcionó, ¿por qué no a nosotros?

Resumiendo, he aquí la receta y su planteamiento:

Notebook recipe.jpg
Ilustración de @LaInspiratriz
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TRABAJAR EN MICROSTOCK: Atreverse a ser libre

La primera vez que alguien me pregunta ¿qué es eso? tengo preparada una batería de respuestas para intentar explicar algo muy sencillo, pero que salvando la pura lógica se hace muy difícil de entender.

  • ¿Es un modelo de negocio? Sí.
  • ¿Es una forma de promocionar tu trabajo como fotógrafo, diseñador o ilustrador? También.
  • ¿Es fácil empezar a trabajar en microstock? Sí. (Más o menos).
  • Vale, muy bien, pero ¿en qué consiste? 

Aquí la respuesta tiene que ser lo más clara y más breve posible. Básicamente, el microstock se trata de vender licencias de tu trabajo, ya sea foto, diseño o ilustración, a compradores de todo el mundo. Una agencia se encargará de eso por ti y a cambio, cada vez que alguien se descargue un trabajo tuyo, te llevas una comisión o si prefieres decirlo de otra manera, unos royalties. Efectivamente, royalties como las estrellas de la música, sólo que en vez de canciones son tus diseños los que triunfan por el mundo. ¿Suena bien? Claro que sí. Entonces ¿dónde está la dificultad? Bien, aquí llegan las preguntas difíciles:

  • ¿Es fácil ganarse la vida con microstock? Todo lo fácil que es ganarse la vida con cualquier negocio. Es decir, hasta que no transcurre un mínimo de un año o año y medio no empezarás a verle verdaderos beneficios. Si buscas dinero fácil y rápido y un trabajo de unas pocas horas diarias es mejor que te dediques a otra cosa.
  • Entonces, ¿qué sentido tiene dedicarse a esto? Todo el sentido del mundo si lo que quieres es conquistar tu libertad laboral haciendo lo que realmente te gusta. No tendrás a nadie detrás imponiéndote criterios, no tendrás que ajustarte a plazos de entrega y, si como yo, trabajas de freelance, te quitarás de encima la triste lacra de ver tu trabajo infravalorado y pagado tarde y mal. Ésa es la mejor recompensa y por eso merece la pena ver como al principio tus ganancias llegan con cuentagotas, pero llegan y así, mientras tu porfolio aumenta, también aumentan las descargas de tus trabajos, hasta que te encuentras un buen día con que aquella ilustración que estaba dormida en tu disco duro se ha descargado más de cien veces y seguirá descargándose hasta que a ti te dé la gana mantenerla en las agencias del micro.

Vuelvo pues a formular la pregunta:

  • ¿Qué sentido tiene dedicarse al microstock?

Dedicarse al microstock tiene todo el sentido que le quieras dar a tu libertad. La más difícil y a la vez, la más satisfactoria de las conquistas.

Hummingbird white lines
Ilustración microstock de @LaInspiratriz

Un año de microstock

Hace un par de meses se cumplió mi primer año en el mundo del micro y aunque no sé si me seguiré dedicando a ello más adelante, sí puedo asegurar que a día de hoy es una excelente opción para conseguir ingresos extra sin que se te despeine el tupé. Sin embargo aún no he conseguido hallar el Santo Grial, alcanzar el Nirvana, conocer el Quinto Elemento o conseguir el Anillo Sagrado al que aspira cualquiera que se adentre a pulmón libre en este mundo: vivir de ello.  Seguir leyendo “TRABAJAR EN MICROSTOCK: Atreverse a ser libre”